viernes, junio 17, 2005

Ciclotimia, no? Sentirse bien y de golpe mal y de repente nuevamente bien. Me dijiste que pareciera que me gustara estar mal, y no es tan facil asi, no es cuestion de gustos; es mas un acostumbramiento, un profesor me enseño que "el hombre es un animal de costumbre" y que le toma 21 dias acostumbrarse a algo; no es tan facil estar 21 dias feliz, la tristeza y el dolor se impregnan mas rapido al alma.
Pido perdon por no ser lo suficientemente feliz como vos.
Hay algo que aprendi a lo largo de la vida: cuando creo que toco fondo caigo mas bajo.
Sabes como se siente el frio del bisturí cortando una y otra y otra vez el corazon hasta lo mas profundo? Yo si. Tener ganas de vomitar, que te tiemble el pulso y no querer que amanezca nunca mas para no tener que levantarte de la cama.
Que facil es decir "te amo", accionar el amor es mas dificil, no te parece? Arrancarte el corazon, ponerlo en una bolsa y regalarmelo en dia del pochoclo frito, que dulce poesia! Tomarte 2 minutos y demostrar, utopica posibilidad!
Sufro de muchas Marlas Singer en mi vida, esos razguños en el paladar que sanarian si dejaras de lamerlo pero no podes. Ganas de gritar que paren por dons putos minutos, quiero silencio, dejen de gritar en mi cabeza. Quiero ser como esas boluditas que no se calientan por nada mas que del proximo par de zapatos que se van a comprar y si Alfonso las va a pasar a buscar con el BMW del padre para que todos las vean. Quiero escuchar Pala Ancha y castigar a mi mujer sin culpa, no quiero racionalizar todo, no quiero pensar, quiero ser una imbecil que no sepa lo que es Neandertal. Quiero ser bonita y estupida, quiero reir de Tinelli.......... Pero lo pienso y ya me estoy odiando mas de lo que me odie en toda mi vida, me doy asco de solo imaginarme asi.
Que terrible porqueria esta vida!!!!

1 comentario:

Anónimo dijo...

Idem. En uno que otro momento es más fácil ser idiota, las palabras no hieren, las heridas de la maldita cotidaneidad suturan en silencio y la basura del status quo es tan nuestro como la sangre envenadada de repugnancia que nos recorre, pujando entre las venas, abriendose paso para llegar a su destino, y darnos el último golpe.