lunes, junio 11, 2007

Puedo absorver de vos a lo lejos tus ansias de matarme, despedazarme como a una margarita, pétalo por pétalo; beber de mi sangre en un banquete medieval sacrílego y desollar mi carne, saborear con meticuloso empeño casa pequeña parte de mi maltratado cuerpo, deglutir mi corazón salvajemente como un vikingo hambriento; la total libertad está en tus manos escurriendose como miel, como arena blanca entre los dedos, entrando bajo las uñas; y te dejo hacer y sonrío mientras espero el instante final en el que te sientes a digerir y me digas: "¿qué más podés pedir de mí? Ya me has despedazado el alma, ya bebiste toda mi sangre y arrancaste de mis huesos hasta la última porción de carne, incluso has tragado mi corazón sin siquiera detenerte a masticar. Ya te lo dí todo, ya esatisfaciste tu hambre". Y así, satisfechos ambos, empapados de rojo, la boca chorreando espumosa, pertenecernos eternamente, sin esperas, sin distancias.-

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